Cómo es el proceso de recuperación de chatarra metálica

Uno de los recursos más demandados y cuyo costo de producción primaria es más elevada son los metales, y al tratarse de recursos no renovables, conviene someterlos a procesos que permitan recuperarlos y volver a aprovecharlos. Es precisamente por esta razón que hoy en día la chatarra metálica es muy solicitada, pues luego de pasar por un proceso de fundición secundaria, no pierden sus propiedades originales y pueden reutilizarse una y otra vez. De hecho, el reciclado de los considerados desechos metálicos representan una gran parte de la producción metálica en la actualidad y en esta ocasión te platicaremos sobre la manera en que se clasifican en los centros de fundición para su reciclaje.

El aprovechamiento de los desechos metálicos implica ventajas económicas, y es esta una de las razones principales por las que se ha vuelto una práctica muy común el recolectarlas para su reciclaje, además de este beneficio, su recuperación es una excelente medida para reducir el impacto ambiental que genera la industria minera. Como es sabido, las técnicas empleadas para extraer metales y procesarlos para su uso implican daños en el medio ambiente, que ocasionan un gran número de alteraciones que afectan no únicamente al humano, sino a otros seres vivos y en general al entorno en que vivimos. Es por esto que se busca satisfacer la demanda de metales a través del reciclaje de los mismos, pero para que el proceso resulte exitoso, es fundamental que se sigan ciertas pautas especiales, de lo contrario es posible que surjan riesgos que impliquen un daño ambiental incluso mayor al que es ocasionado por su producción primaria.

La primera pauta a seguir para garantizar un procesamiento seguro y exitoso es la clasificación de los desechos metálicos, para ello se aplican diferentes criterios que los agrupan en tres categorías. A la primera de ella pertenecen los desechos producidos en plantas dedicadas a fundir metales, a la segunda categoría los recortes y los desechos que provienen de la fabricación de diferentes tipos de productos metálicos, finalmente a la tercera categoría pertenecen los envases, materiales obsoletos y los desechos de maquinaria. Estos desechos se clasifican a su vez en limpios, en sucios o no clasificados. Se consideran desechos limpios los que pertenecen a las primeras dos categorías, y metales sucios los de la tercera categoría, es decir, los envases y desechos de maquinaria.

Los desechos limpios constituyen el mayor volumen de desechos recuperados, y por lo regular provienen de la industria metal mecánica. La chatarra metálica ferrosa que incluye el cobre, el aluminio, el plomo y el zinc, así como sus aleaciones, que se obtiene de herramientas, desguace de automóviles, electrodomésticos, maquinaria, cables de tendido, baterías usadas, del desmantelamiento de talleres mecánicos y plantas industriales, de demolición de edificios, así como los residuos de procesos industriales es la que se emplea para recuperarse a través de fundición. Mientras tanto, los desechos sucios o no clasificados son aquellos que entraron en contacto con solventes, aceites, soluciones ácidas y otros productos, por lo que se considera como tales envases de pinturas, barnices, adhesivos, lacas, plásticos, etiquetas y otros recipientes. Este tipo de desechos también pueden aprovecharse mediante fundición secundaria, sin embargo no son considerados los mejores candidatos para el reciclaje debido a que, por las sustancias con las que estuvieron en contacto, las propiedades del metal pueden verse afectadas.

Teniendo en cuenta la información anterior, podemos empezar a hablar de las etapas del proceso de reciclaje de chatarra metálica: recolección, recuperación, transporte y regeneración. Hoy en día existen numerosos centros de acopio especializados en desechos metálicos, a los que se puede acudir a dejar los materiales, pero también hay servicios de recolección de metales a domicilio. Para reducir los riesgos que puedan derivarse en esta etapa del proceso, se recomienda que se clasifiquen los desechos de acuerdo con los criterios que hemos presentado y confiar su recolección a un centro de acopio intermedio, o bien, acudir directamente a una planta de fundición, donde tendrá lugar la siguiente etapa del proceso, que es la recuperación.

La razón por la que recomendamos acudir a un centro de acopio adecuado o a una planta de fundición es porque estos lugares tienen que reunir requerimientos básicos en sus instalaciones y operaciones para reducir riesgos ambientales. Las actividades de estos lugares están reguladas y ellas incluyen la selección de desechos, su clasificación, corte del metal y limpieza, pasos previos a la función secundaria. Estos centros de acopio y fundición tienen que tener una balanza para el peso de desechos, un área de peso pavimentado y equipo de corte especializado, así como personal con suficiente capacitación para operar la maquinaria, separar lo desechos y llevar a cabo la fundición.

Después de recibir los desechos, en los centros se limpia el material, para ello se retiran los plásticos de los metales, como recubrimientos de cables y etiquetas. Posteriormente se colocan los desechos separados de los metales en contenedores especiales para separarlos según su clasificación. Los residuos generales se colocan en rellenos sanitarios y todas las sustancias líquidas, como aceites y solventes, son dispuestas según su grado de peligrosidad y características, de acuerdo con lo que dicte la norma vigente.

El siguiente paso en el proceso es el transporte de los desechos metálicos, esto se hace de los centros de acopio a las plantas de fundición. Para el transporte seguro, la chatarra se embala y se colocan en contenedores hasta el lugar de destino; para finalizar, en la etapa de regeneración ya directamente en la planta de fundición, se preparan los hornos a la temperatura necesaria para procesar los metales. La temperatura a la que operan los hornos de fundición son superiores a los 850°C y de preferencia deben tener una cámara de combustión secundaria de al menos 950°C, en la que se incineran los compuestos que no se fundieron por completo en la primera cámara del horno. Estos hornos tienen también un sistema de enfriamiento brusco y uno de tratamiento de emisión de gases. Con estos sistemas se evita la formación de contaminantes para no contaminar el medio ambiente.

Estas son sólo algunas características del proceso de recuperación de desechos metálicos. En futuras publicaciones hablaremos a mayor detalle de la fundición y clasificación de desechos para su disposición segura. Recuerda que si estás interesado en la compra o venta de metales, en Mecomsa ofrecemos servicios de la más alta calidad para la gestión de chatarra metálica. Te invitamos a ponerte en contacto con nosotros para solicitar mayor información sobre nuestros servicios, con gusto te atenderemos.

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