El plomo es uno de los materiales que ha sido más utilizado en diversas aplicaciones desde la antigüedad. Debido a que se desconoce cómo fue descubierto este elemento, algunos alquimistas lo asociaban con el planeta Saturno y tenían la creencia de que se trataba del elemento más antiguo en el planeta Tierra. Hasta la actualidad se ignora la historia de su descubrimiento pero sigue siendo utilizado en un sinfín de actividades humanas gracias a sus propiedades.

El plomo es un elemento metálico que por su suavidad es muy maleable, además de ser dúctil, características que lo hacen ideal para una gran variedad de aplicaciones. Es un elemento de color plateado claro, blancuzco y con tintes azulados de un brillo intenso, es altamente resistente a la corrosión y excelente para crear aleaciones con otros elementos, siendo el antimonio el más utilizado pues mejora las características que acabamos de mencionar. En su estado natural este elemento posee 4 isotopos estables pero se conocen hasta 27 isotopos diferentes y, a pesar de que es bastante raro encontrarlo en la naturaleza, se halla en fuentes minerales como la galeana, la anglesita y la cerusita de los que se extrae mediante procesos complejos de tostado.

plomo

Como hemos mencionado, es un elemento utilizado en muchas actividades humanas, principalmente en el sector industrial gracias a sus propiedades físicas y a su alta resistencia a la corrosión. Este elemento se ha utilizado durante siglos en fontanería y en la fabricación de conducciones de agua, para la protección y techado de edificios, en utensilios de cocina y artículos para uso doméstico así como en objetos ornamentales. Gracias a su elevada densidad es un material adecuado para hacer anclas, contrapesos y municiones y se emplea como pantalla protectora contra radiación para equipos de rayos X y reactores nucleares, y como protección acústica y contra la vibración.

Por otra parte, sus propiedades eléctricas y químicas se utilizan en sistemas de almacenamiento de energía eléctrica a través de baterías de plomoácido, empleadas en vehículos, automóviles, en medicina, en sistemas estacionarios de comunicaciones y en cualquier lugar donde sea necesario asegurar la continuidad de los servicios y sistemas por cuestiones de seguridad. Algunos compuestos de este elemento también se han utilizado durante mucho tiempo en la fabricación de diferentes pinturas y pigmentos, especialmente aquellos óxidos de colores brillantes, y para hacer vidrios y barnices para cerámica. Otro uso muy frecuente es como aditivo en maquillaje, como conservador para alimentos y en la fabricación de pesticidas, sin embargo, debido a que presenta un alto grado de toxicidad en la actualidad se ha suspendido su uso en este tipo de productos.

A través de los siglos las aplicaciones prácticas del plomo han variado drásticamente, y sus usos clásicos en fontanería, en la plancha para la construcción y para industrias químicas, en la fabricación de pigmentos, pinturas y en cables eléctricos, entre otros, han disminuido. Lo mismo ocurre con su contenido en la gasolina y esto se debe a medidas de seguridad legales dispuestas precisamente como medida preventiva pues, como ya mencionamos, tiene un alto grado de toxicidad. Sin embargo, en ciertas aplicaciones no se puede sustituir el uso de este elemento por otro material, tal es el caso de la fabricación de baterías para automoción, industriales, de tracción, para aplicaciones militares, servicios de seguridad, servicios continuos y para energía solar; para la fabricación de escudos protectores contra radiaciones de todo tipo; para la producción de vidrios especiales para aplicaciones artísticas o técnicas; como protector contra la humedad en techos y cubiertas, y como soldadura, revestimientos y protección de diferentes superficies.

Al tratarse de un elemento tóxico y por tanto peligroso para la salud, al grado de resultar mortal si se inhala, si se ingiere o si existe una exposición prolongada a determinadas formas del elemento, es necesario darle un manejo responsable, sobre todo a los desechos de productos y objetos que lo contengan. El nivel de riesgo que representa el plomo depende de diferentes factores, desde el tipo de compuesto del que se trata, hasta el tiempo y forma de exposición al material, así como la edad y el sexo de la persona en cuestión, pero en cualquier caso se aconseja que toda la chatarra que incluya cualquier tipo de compuesto de este metal sea manejada con responsabilidad y sea trasladada hasta un depósito de recuperación de desechos metálicos.

En estos lugares se gestiona éste y otros metales para recuperarlos y reintegrarlos, de manera que se puedan volver a emplear para las aplicaciones específicas que ya hemos mencionado, acción que contribuye a reducir el impacto ambiental que representa la extracción primaria de metales en minas para su posterior procesamiento. En los depósitos de recuperación de chatarra metálica todos los desechos de metales se separan de acuerdo a su composición, se limpian y se embalan para llevarse a centros de fundición en los que mediante un proceso especial, se pueden regenerar los metales sin que pierdan sus propiedades originales. La anterior es una medida que resulta amigable con el ambiente y que al mismo tiempo ofrece grandes beneficios económicos, tanto para quienes venden la chatarra para su posterior recuperación como para quienes la compran una vez recuperada, pues no tienen que hacer grandes inversiones en la extracción y procesamiento de los metales para su uso.

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