El plomo y su importancia en la industria

Uno de los materiales más utilizados en las industrias, desde la antigüedad, es el plomo, metal con un punto bajo de fusión, suave, maleable, dúctil, flexible y muy resistente a la corrosión, además abunda en la naturaleza y es fácil de obtener y de utilizar gracias a que es fundible a bajas temperaturas y puede alearse con otros materiales como el estaño, cobre, arsénico, bismuto, cloroformo, cadmio y otros, que juntos han sido ampliamente utilizados en las industrias.

A través de los años, este metal se ha utilizado para diferentes aplicaciones, siendo las más antiguas las conocidas desde cinco mil años antes de Cristo, cuando era un subproducto en la producción de plata, sin embargo gracias a su flexibilidad y resistencia a la corrosión comenzó a utilizarse para aplicaciones como esculturas, redes de pesca, techos, ollas para cocinar, barcos, líneas de abastecimiento de agua y vertederos de aguas residuales, fabricación de pinturas, entre muchos otros que cayeron en desuso al conocer los riesgos a la salud que ocasionan las emisiones y el posible consumo humano.

En la actualidad, el uso de este metal ha sido aprovechado principalmente en la industria automotriz, especialmente en la fabricación de acumuladores, radiadores, soldaduras para uniones de partes metálicas, aditivos presentes en la gasolina, cristalería, escudos de radiación, tuberías y baterías.

Una de las aplicaciones más comunes del plomo, es la fabricación de papel en la industria de la imprenta, donde se utilizan aleaciones plomosas, con antimonio, estaño y cobre; el estaño comparte con este metal las características de resistencia a la corrosión, punto de fusión bajo, maleabilidad y ductilidad, por lo que ambos son aleados con gran frecuencia, siendo su principal aplicación la fabricación de papel, chapas hidráulicas y en plantas químicas.

Para la fabricación de tuberías, láminas, redes eléctricas y fundiciones suele alearse con materiales como el estaño, el arsénico, el cobre y el calcio, siendo el antimonio el que le otorga la dureza y fortaleza necesaria para dichas aplicaciones; en años más recientes se ha añadido el aluminio a las aleaciones plomosas con antimonio y estaño, así como el calcio que actúa como estabilizador. Además puede utilizarse el cobre para incrementar la dureza, ya que el antimonio endurece la aleación y el estaño añade fluidez y mejora la capacidad de los metales de fundirse, reduciendo la fragilidad del resultado final.

Las aleaciones con el uso de este metal y estaño son frecuentemente utilizadas en las plantas soldadoras, mientras que las de arsénico se utilizan en el revestimiento de cables. Las tuberías fabricadas con aleaciones plomosas son utilizadas como medios de transporte de materiales corrosivos y tóxicos, mientras que las varas de plomo son utilizados como parte de las conexiones eléctricas de computadoras, equipos de iluminación y semiconductores, al igual que el polvo de dicho metal.

Otras aleaciones son conocidas como babbitt, que tienen una base de plomo y se utilizan en la fabricación de cojinetes, aunque pueden tener distintos materiales para su aleación, las más comunes son las aleaciones con estaño, antimonio y arsénico, o las de calcio y estaño con otros metales alcalinos; el arsénico se añade a las aleaciones de babbitt para incrementar las propiedades mecánicas y la resistencia a altas temperaturas, características de los motores.

En las redes eléctricas de las baterías suele utilizarse frecuentemente dicho metal pesado para la fabricación de los depósitos de baterías ácidas, que cuentan con una serie de redes eléctricas fabricadas con aleaciones de plomo cálcico o antimónico, con cobertura de óxido y ácido sulfúrico, que son las baterías más utilizadas para todo tipo de vehículos terrestres. Sin embargo, las aleaciones destinadas a la elaboración de baterías para autos varían en su composición química con base en el uso final que tendrán.

A pesar de que el plomo se puede encontrar en relativa abundancia, gran parte de este material destinado a la fabricación de baterías proviene del reciclaje de acumuladores y baterías usadas y cuya vida útil ha terminado. Sin embargo, se requiere un análisis de los restos de este metal, ya que puede contener contaminantes potenciales si la batería no tuvo un control en las impurezas generadas por la acción del motor y la fricción de todos los componentes.

Otros usos del metal del que hablamos se relacionan con la industria de la pintura, ya que podemos encontrar sustancias como el sulfato o el tetróxido para fabricar colores como el blanco de cobre, mientras que sustancias como el silicatoeno se utiliza en la industria de los aceros blandos, los acabados para cristales y vidrios y la fabricación de cerámica. Además encontramos pinturas navales, que buscan la inhibición de incrustaciones de otros metales en los cascos.

En la industria de la construcción, sus cualidades anticorrosión se utilizan para fabricar materiales como la espuma de poliuretano, que tienen cualidades acústicas, ya que impiden el paso de las ondas sonoras y vibratorias, además de que se puede utilizar como un elemento preservador contra la descomposición y la aparición de moho.

Incluso en la industria médica se utiliza ampliamente este metal como una pantalla protectora para las máquinas de rayos X y la fabricación de agentes biocidas que combaten a las bacterias.

Usualmente lo encontramos en su estado natural en forma de sulfuro de plomo en la galena, ya que la mayoría de los minerales contienen al menos un diez por ciento de este material y se trituran y concentran para obtener el óxido, del que se obtiene el metal. Si bien se encuentra de forma natural en el medio ambiente, las concentraciones mayores son resultado de la actividad industrial del hombre, y es responsabilidad de los seres humanos el desecho responsable y reciclaje, especialmente cuando sus usos se relacionan con las sales contaminantes que escapan de los vehículos en mal estado, pues las partículas de este metal quedan retenidas en el suelo y el agua y contaminan el medio ambiente, además de que pueden llegar hasta el ser humano a través de la cadena alimenticia y provocar enfermedades, envenenamiento y la muerte.

A pesar de sus inconvenientes, el plomo es un material que cuenta con muchas aplicaciones y una gran importancia en la industria y el desarrollo humano, por lo que se recomienda su recolección y reciclaje para evitar la contaminación ambiental. En Mecomsa somos especialistas en la fabricación y comercialización de aleaciones metálicas y fundiciones, así como en el reciclaje. Contáctanos y conoce más sobre nuestros servicios.

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