Si hiciéramos una lista de los metales que conocemos, seguramente estaría encabezada por aquellos de mayor valor, como el oro y la plata, seguidos del hierro, el aluminio y el cobre, pero pocas veces se considera al estaño, un elemento que si bien, no es el primero a venir a nuestra mente, a lo largo de la historia ha desempeñado un papel importante en la evolución tecnológica del hombre. Se tiene registro de que hace más de 5,000 años los metalúrgicos comenzaron a utilizarlo en combinación con el cobre para hacer hojas de un metal mucho más durable y duro a que si se emplearan los metales por separado, dando lugar así a la primera aleación metálica que marcó el inicio a la edad de bronce.

Al remontarnos en la historia nos percatamos del gran avance que significó el descubrimiento de las aleaciones metálicas, por ejemplo, la creación de moldes que permitieron la estandarización del producto, un modelo que permanece hasta nuestros días en los procesos de fabricación en serie. Ya para el siglo XIX el estaño empezó a utilizarse como elemento para revestir latas de materiales como el hierro o acero, pues una característica de este material es que brinda protección del óxido, lo que resultó muy útil hasta que se dio el paso a usar revestimientos de plástico o de aluminio en latas.

estaño

Actualmente, este elemento tiene aplicaciones principalmente en el campo de la electrónica pues permite pegar los componentes electrónicos con precisión y sellarlos a la perfección cuando se utiliza como soldadura. En la fabricación de pinturas, en la fabricación de productos como insecticidas y fungicidas este metal también ha tenido un amplio uso así como en el método empleado para crear vidrio plano conocido como proceso de vidrio flotado. Si bien, debido al grado de toxicidad que presenta su uso en diferentes procesos ha causado gran controversia, en la actualidad se sigue empleando en compuestos para disminuir el nivel de fragilidad del vidrio, para hacer tintes, pigmentos, fungicidas y dentífricos, en etiquetas, como recubrimiento de acero, en la fabricación de esmaltes cerámicos y de las láminas de los tubos de órganos musicales; como material de soporte en soldadura blanda mediante una aleación con plomo y en aleación con cobre para hacer bronce, entre muchas otras aplicaciones.

En cuanto a sus propiedades encontramos que el estaño es un metal de color plateado, blando y por tanto maleable. Es resistente a la corrosión y no se disuelve en el agua y se encuentra presente en el bronce, en el latón, el peltre y en soldadura. Este metal se puede combinar con otras sustancias para formar diferentes compuestos, por ejemplo, con oxígeno, cloro o azufre para formar compuestos inorgánicos, o bien, con carbono para formar compuestos orgánicos. Los compuestos inorgánicos de este elemento se pueden encontrar en pequeñas cantidades en la corteza terrestre y son utilizados para elaborar jabones, colorantes, perfumes, dentífrico, tintas y aditivos para alimentos. Por otra parte, los compuestos orgánicos se emplean para hacer envases de alimentos, plaguicidas, preservativos de madera, plásticos, cañerías de plástico y sustancias para repeler roedores.

Este elemento, representado en la tabla periódica con el símbolo Sn, se puede encontrar en estado metálico o en forma de compuestos orgánicos e inorgánicos en el ambiente, principalmente cerca de lugares rocosos, minas o donde se manufacturan o usan productos que lo incluyen en sus fórmulas. Ya sea en forma de polvo o en gases y vapores, las partículas de estaño se pueden liberar en el ambiente y transportarse por el viento, la lluvia o la nieve y se adhieren tanto al suelo como a los sedimentos del agua, permaneciendo ahí hasta que cambie de forma ya que este elemento no puede destruirse del ambiente.

Si bien, se puede encontrar en forma natural en el ambiente y tiene muchas aplicaciones, el contacto constante con este metal representa riesgos para la salud, debido a que presenta cierto grado de toxicidad. El nivel de riesgo para la salud de los humanos que este metal puede representar depende de diversos factores. Sin embargo, como una medida de seguridad se aconseja que todos los desechos de este material sean llevados a depósitos de recuperación de chatarra metálica, en los que personas especializadas se encargarán de separarlo y limpiarlo para posteriormente trasladarlo hasta un centro de fundición para regenerar éste y otros metales.

Podríamos pensar que lo mejor en cuestiones de salud sería que este metal, si es hasta cierto grado tóxico, no se reutilice, pero como ya mencionamos, es un elemento que no se puede eliminar del ambiente, tan sólo transformarse y a la larga resulta más conveniente que se regenere y vuelva a utilizar en las diversas aplicaciones que ya hemos descrito a que se encuentre almacenado en hogares, industrias o en tiraderos públicos generando un riesgo latente tanto para el medio ambiente como para la salud de la población. En los depósitos de recuperación de chatarra metálica se le da a éste y otros desechos de metales un manejo adecuado que permita regenerar los materiales para ser utilizados nuevamente. Con lo anterior se reduce el impacto ambiental que representa la producción primaria de metales, desde su extracción hasta su procesamiento y al mismo tiempo permite ahorrar grandes costos de inversión en operación de estos procesos.

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